Los menores que llegaron a Ceuta en medio de la avalancha no son irregulares por mucho que Santiago Abascal los considere “invasores” y los pactos de gobierno de Vox con el PP los deshumanicen. El asalto a la frontera deja dudas sobre los servicios de información españoles, la colaboración más o menos leal de Marruecos y las dotaciones de fuerzas y cuerpos de seguridad en la ciudad, pero no puede generar ninguna vacilación sobre la protección de los menores.
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