El Gobierno de Pedro Sánchez mueve ficha. Después de que Italia rechazase el ultimátum español sobre los controles en sus fronteras para ciudadanos españoles -como respuesta a la crisis de Ceuta, por la que entraron irregularmente más de 72.000 inmigrantes hace una semana-, el Ejecutivo responder con la misma moneda. A partir de esta medianoche, España establecerá controles en las fronteras de puertos y aeropuertos para los desplazamientos procedentes de la Republica Italiana. En Moncloa dicen que se debe a la “persistente presión migratoria irregular que sufre el país transalpino”.
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