Muchos turistas españoles e italianos que estos días viajan de uno a otro país quizá no sabían qué es el espacio Schengen. Para muchos, la ausencia de fronteras en la Unión Europea es lo normal. La medida de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, de hacer controles de documentación, como gran medida contra la inmigración, no acaba con Schengen, pero es muestra de una deriva, un peligro, uno más, de los que supone que la extrema derecha avance en Europa. Meloni sabe que la avalancha de inmigrantes procedentes de Marruecos que entraron en Ceuta la semana pasada no supuso un peligro para ningún país de la UE, porque ya se encargó Schengen de fijar medidas específicas para esas ciudades.
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