En la edición del 12 de agosto, las principales cabeceras europeas incluían un anuncio a toda página con el lema “Las cosas buenas pasan en España”. El deslumbrante eclipse astronómico que cruzó la Península de oeste a este aquel día trataba de proyectar su sombra sobre el otro grave eclipse humanitario y geopolítico de Ceuta, la ciudad española de África ocupada entre los días 30 y 31 de julio por más de setenta mil personas procedentes mayoritariamente de la vecina Marruecos.
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