Cuando se cumplen 40 días de la entrada masiva a Ceuta, el Ministerio del Interior tiene, por fin, listo el Centro de Atención Temporal de Inmigrantes (CATE) por el que deben desfilar todas las personas que permanecen en la ciudad autónoma para ser identificadas a fin de conocer su futuro: devolución o protección internacional. La apertura de este centro de detención, con capacidad para atender a 400 personas, supone un punto de inflexión en el plan del Gobierno para la gestión de la crisis, ya que si Marruecos sigue dispuesto a aceptar el retorno —no voluntario— de sus nacionales, las devoluciones deberían empezar a coger fuelle. Ayer, a la espera de abrir sus puertas, decenas de inmigrantes, que el domingo fueron desalojados, volvían a levantar chozas de quita y pon en las inmediaciones del CATE, habilitado en unas naves del polígono del Tarajal, a unos metros de la frontera con Marruecos.
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