Si no fuese porque es primerísima hora de la mañana –y aún duermen en el suelo, resguardados con lonas de plástico–, las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta habrían vuelto a la normalidad. Solo tres mujeres esperan a las puertas del Centro Ecuestre para lograr una plaza en el centro de acogida que el Gobierno está levantando sobre la arena del picadero de caballos. Llegaron allí hace 15 días, tras otro medio mes al raso en El Príncipe, porque los furgones policiales que custodiaban la zona para evitar altercados, a ellas les daban seguridad. Ayer, ni antidisturbios quedaban para protegerlas.
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