El 20 y el 23 de septiembre son las nuevas fechas anunciadas de la crisis ceutí. En las proclamas de indignados activistas a un domingo “de la ira” y la convocatoria a las urnas del miércoles de esa semana, están marcadas dos nuevas citas alrededor de la ciudad fronteriza, foco que atrae a una legión de observadores no precisamente ingenuos, los de aquellos países que han trabado su política exterior a la de seguridad, y la han desarrollado en los 25 años transcurridos desde el 11-S de Nueva York.
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