El artículo “No todo vale…” de Jorge Dezcallar, publicado en la edición de este diario del pasado domingo, es muy interesante. Escribe su autor que la decisión de Pedro Sánchez de desclasificar decenas de documentos de inteligencia a propósito de la crisis de Ceuta es “un intento desesperado de disfrazar su chapucera gestión de la crisis”. Dezcallar, que ha sido embajador en Washington, Rabat y Ciudad del Vaticano, y durante tres años el primer director civil del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), es una rara avis: un alto servidor público no sujeto a la observancia, o a la obediencia, del bipartidismo o bipolarismo tan característicos de la alta administración española de las últimas décadas.
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