La crisis bélica en el estrecho de Bab el Mandeb ha creado un serio problema a Occidente, pero también ha tenido beneficiarios. Uno de ellos es España, que en los dos últimos años ha visto subir el valor logístico de sus puertos mediterráneos, de sus refinerías y de sus plantas de regasificación. Pero el gran beneficiario de los pepinazos en Bab el Mandeb, estrecho que conecta el océano Índico con el mar Rojo, ha sido Marruecos.
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