El principal rival de estas elecciones para el PSOE es el hastío de lo conocido. La pereza de aquellos que confiaron en la izquierda y no creen que ésta pueda ofrecer más allá de lo ya realizado en los últimos ocho años. No es que ese votante se vaya a pasar a las filas de la derecha, pero su motivación para repetir papeleta ha disminuido. Los casos de corrupción, las expectativas frustradas y el coste de la vida son elementos que pueden desencantar al electorado de izquierdas. Para movilizarlo de nuevo el PSOE considera que su único activo es Pedro Sánchez. El presidente despierta amor y odio con la misma intensidad y estas elecciones van precisamente de eso, de amores y odios.
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