Sílvia Orriols es un hobbit aspiracional. Comparte con los menudos personajes de baja estatura y pies desproporcionados su principal rasgo de carácter: el desprecio al foráneo. Eso y la convicción de que más allá de las fronteras de La Comarca, Catalunya en su caso, nada bueno ni provechoso puede suceder. Del mundo sólo cabe protegerse y evitar la tentación de sumergirse en él. Eso sí, a diferencia del carácter risueño con el que J.R.R. Tolkien pintó a estos seres, la alcaldesa de Ripoll está siempre, políticamente hablando, de muy mal humor.
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