Algunos mandatarios latinoamericanos llegaron ayer algo encogidos a la Galería de las Colecciones Reales, sede de la reunión central de la XXX Cumbre Iberoamericana. Eran las ocho y media de la mañana y, en el trayecto desde el coche hasta la puerta, recibieron dos bienvenidas: la del gélido viento de la sierra madrileña colándose entre el Palacio Real y la Catedral de la Almudena y la del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el primero en recibirles con un apretón de manos, incluido Javier Milei, aunque el suyo fue muy breve, quizá por el frío.
]]>
