Movimiento Sumar (MS) ha emprendido este sábado una operación de reconstrucción que va mucho más allá de renovar sus cargos. Golpeada por una sucesión de crisis internas, la formación ha celebrado su tercera asamblea estatal en apenas tres años de vida con el doble propósito de “curar las heridas” de su última batalla por el control orgánico –saldada con la marcha de buena parte de la anterior dirección– y “poner orden” en un proyecto cuyas tesis fundacionales de 2023 han quedado claramente sobrepasadas tras encadenar varios reveses electorales.
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