La imagen de un grupo parlamentario de Vox aplaudiendo a rabiar cada frase de su portavoz en las Corts Valencianes frente a una bancada popular bastante menos entusiasta tras aprobar los presupuestos para 2026 evidenció ayer el gran ganador de la negociación. El president Juanfran Pérez Llorca tendrá cuentas y se garantiza un final de legislatura bastante tranquilo, pero a cambio ha tenido que ceder e incluir en el proyecto de ley más importante del año la prioridad nacional que le reclamaba Vox. Cesiones en todas las cuestiones demandadas por los ultras, menos en la lengua, para lograr estabilidad y una candidatura a la Presidencia de la Generalitat en 2027.
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