No todo el mundo navega igual
La digitalización de la economía y los servicios públicos avanza a un ritmo que no todos pueden seguir. Millones de personas en España y en el mundo tienen dificultades para acceder o usar las tecnologías digitales, ya sea por falta de dispositivos, de conexión a internet, de habilidades digitales o de recursos económicos. Esta realidad, conocida como brecha digital, es una nueva forma de desigualdad que se suma a las ya existentes.
Quiénes sufren más la brecha digital
Los mayores de 65 años son el colectivo más afectado por la brecha digital en España. Muchos de ellos tienen grandes dificultades para usar los servicios digitales que las administraciones, los bancos y las empresas han convertido en el canal principal de atención al ciudadano. La pandemia aceleró esta digitalización forzosa y dejó al descubierto la exclusión de muchas personas mayores. También están especialmente afectados los hogares con rentas bajas —que no pueden permitirse dispositivos o conexiones de calidad—, las zonas rurales con mala cobertura y los inmigrantes sin habilidades en el idioma y la tecnología local.
La digitalización de los servicios públicos y sus riesgos
La digitalización de la administración pública tiene enormes ventajas en términos de eficiencia y accesibilidad para quienes pueden aprovecharla. Pero cuando se elimina o reduce el canal presencial sin garantizar que todos los ciudadanos puedan acceder al digital, se produce una exclusión inadmisible en un Estado de derecho. La eliminación de cajeros automáticos en zonas rurales o la exigencia de cita previa online para trámites básicos son ejemplos de cómo la digitalización mal gestionada puede dejar atrás a los más vulnerables.
Iniciativas para reducir la brecha digital
Varias iniciativas públicas y privadas buscan reducir la brecha digital en España. El programa Kit Digital ha apoyado la digitalización de pequeñas empresas y autónomos. Los planes de extensión de la fibra óptica a zonas rurales buscan garantizar la conectividad básica en todo el territorio. Y programas de formación digital para mayores, impulsados por ayuntamientos y asociaciones, intentan dotar a los colectivos más vulnerables de las habilidades mínimas para desenvolverse en el entorno digital.
- Los mayores de 65 años son el colectivo más afectado por la brecha digital en España.
- La digitalización forzosa de la pandemia agravó la exclusión de los menos conectados.
- Las zonas rurales tienen peor cobertura de internet y menos acceso a servicios digitales.
- El programa Kit Digital ha apoyado la digitalización de pymes y autónomos.
La brecha digital no es solo un problema tecnológico: es un problema de derechos y de igualdad de oportunidades. Una sociedad avanzada no puede dejar a nadie atrás en la transición digital.
