Un código rojo es técnicamente un protocolo de emergencia que indica una amenaza inminente o una situación de extremo riesgo. En el ámbito médico se utiliza para clasificar a un paciente que requiere atención inmediata sin tiempo de espera. En un incendio, el código rojo nos avisa de la presencia de fuego o humo dentro de las instalaciones. Y en el ámbito político, código rojo es lo que vimos ayer en las elecciones andaluzas. De menor a mayor: los plurinacionales de Adelante Andalucía (AA), creciendo (8); un Por Andalucía (5) de un gran político como Antonio Maíllo, tratando de mantener su senda tras ser sorpassado por su izquierda; un Vox que ha metido en campaña la prioridad (15); un PSOE andaluz (28), resistiendo a la baja, y un PP andaluz vitaminado, enérgico y victorioso, pero sin mayoría absoluta (53). Se ha impuesto la lógica de los caucus de la derecha. Se enciende, pues, la alerta roja de seguridad que debe movilizar y coordinar a todas las fuerzas de cara a las generales tras el silencio electoral que comienza hoy hasta julio del 2027, con excepción de las municipales de mayo. Lo que sucedió ayer en Andalucía se queda en Andalucía.
]]>
