Afrontar la IA con ministerios, consejerías o leyes específicas es volar bajo, como los autoritarismos. No se trata de desinformación, de inversiones o políticas públicas, porque cuando la democracia se ciñe solo a esta matriz, el malestar busca nuevas élites, las autoritarias, a falta de nuevas organizaciones sociales que lo canalicen. Se trata de esperanza y democracia. Fe y razón. Un roble del norte como Unai Sordo también lo huele. Hoy mismo tiene un acto sobre la encíclica papal en la Fundación Pablo VI. Los dioses de la política enseñan los dientes.
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