León XIV pisa fuerte y no pierde el tiempo. Nada más poner un pie en suelo español lanzó un mensaje vigoroso y contundente, dirigido tanto a la sociedad como a la clase política, contra la crispación, a la que se refirió como unas “noches oscuras”. El Pontífice no se andó con rodeos en su primer discurso: Vengo para alentar e inspirar “una reconciliación y una cooperación más profunda entre las distintas fuerzas de esta nación”, dijo a los presentes. “Su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento , sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”, regañó a los políticos.
]]>
