Hoy, en el aeropuerto Tenerife Norte-Ciudad de La Laguna (al que los veteranos lo seguirán llamando Los Rodeos) ha ocurrido algo que resume con una claridad pasmosa la condición humana ante la tecnología: el Papa León XIV se ha visto obligado a abandonar el avión de Iberia que iba a llevarle de vuelta a Roma por un problema “con los sistemas” del Airbus, según comunicó el propio comandante por megafonía. A su lado, bajando los mismos escalones, el rey Felipe VI, que había subido a buscarle en cuanto volvieron a abrirse las puertas del aparato, listo para empezar a rodar.
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