José Luis es un autónomo que “ayuda a gente”. Asesora sin encargos formales porque “hay confianza”. Coloca a sus hijas, que “trabajan bien”. Nunca “en la vida” ha enviado un Excel. Y no sabe lo que es una offshore , algo que Jordi Sevilla le hubiera enseñado en dos tardes. José Luis no es cualquiera, es el “referente moral” de la izquierda, es el primer expresidente investigado en una causa judicial. Su sucesor, Pedro Sánchez, confía en él –empatiza con su familia: tienen esposa, hermano, hijas en los tribunales– y obliga al PSOE a contener la respiración.
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