En lo que llevamos de año, han cruzado de manera irregular las fronteras marítimas y terrestres que dan acceso a España un total de 10.701 personas. Un 36% menos que en el mismo periodo del año pasado. En noviembre de 2024, cuando la ruta canaria llegó a su mayor pico como principal vía irregular de entrada a Europa, llegaron a las islas 7.338 migrantes. Hasta el 15 de junio de este 2026 lo han hecho 3.267: menos de la mitad que aquel fatídico otoño. Es, principalmente, el pronunciado descenso de la ruta migratoria más mortífera del planeta lo que explica unas cifras de llegadas irregulares que siguen a la baja. Y este dato está siendo ya utilizado por el Gobierno, en boca incluso del presidente Pedro Sánchez, para desmentir el “efecto llamada” que según el Partido Popular acarreará la regularización extraordinaria de inmigrantes. Sin embargo, este argumento puede volverse como un boomerang.
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