Vox ha logrado acabar con ese autodefinido icono del centrismo político que era Juan Manuel Moreno Bonilla; un “hombre tranquilo”, en el sentido fordiano del término (el de John Ford), convertido ahora en rehén de la onda libertaria e involucionista que ha derribado, en Andalucía, el último dique del moderantismo conservador en España. Un proceso que comenzó en la Comunidad Valenciana tras el 28-M, con aquel primer pacto entre Carlos Mazón y Santiago Abascal, tan criticado entonces por Génova, y que tres años después ha culminado, tras las elecciones andaluzas, con el PP abrazando la hipótesis de que asumir parte del programa de la derecha extrema permitirá debilitar a ese socio incómodo, tanto en las autonomías como, llegado el caso, en un futuro gobierno de España.
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