La primera curva de la avenida Martínez Catena, la vía que recorre la zona costera sur de Ceuta, sirve para predecir con bastante atino si será un día de presión migratoria en la ciudad autónoma. Desde ahí se atisba, al fondo, la playa del Tarajal. A no ser que la densa niebla que suele aparecer durante muchos días de verano impida ver la frontera con Marruecos. Esa cortina blanca, además de anunciar un calor sofocante, ayuda a los inmigrantes que intentan cruzar a nado hasta la costa española a evitar ser detectados. Noche de niebla, madrugada de llegadas irregulares.
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