El papel lo aguanta todo. Cuando se reformó, hace año y medio, la Ley de Extranjería para redistribuir a menores inmigrantes sin amparo familiar entre las comunidades autónomas se estableció el término de la “capacidad ordinaria”. Un estándar de las plazas de acogida para extranjeros no acompañados con las que debía contar cada territorio, en función de su población. Calculadora en mano, la capacidad ordinaria de Ceuta se estableció en 29 camas. La ciudad autónoma, tras la entrada masiva de la semana pasada, atiende a 862 menores; cuatro veces más que hace tan solo dos semanas. Un 2.865% más de su capacidad. Y aún quedan decenas de ellos en la calle, escondidos, sin identificar.
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