Cinco días, con sus largas noches en vela, sin saber nada de ellos. Las familias que no tienen noticias de sus jóvenes que acudieron a Ceuta, ante la llamada de que la frontera a España estaba abierta, están inundando las redes sociales con fotografías de los desaparecidos. Hay una de Mohamed Afasi, en bañador, con una toalla al cuello: desapareció en el mar a sus nueve años mientras intentaba bordear el espigón a nado con su madre. Hay otra de la adolescente Nada-AlShiba, a quien se le perdió el rastro la madrugada del salto masivo por el que entraron 72.000 personas de una tacada.
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