El choque diplomático y la tensión en aumento entre Roma y Madrid a cuenta de la crisis migratoria de Ceuta ha derivado en una situación excepcional en pleno verano, con la suspensión del espacio Schengen entre ambos países y la reintroducción de controles fronterizos. El Gobierno los estableció ayer de manera aleatoria en algunos puestos fronterizos aéreos y marítimos para los viajeros procedentes de Italia. Esa es la respuesta a la negativa del Ejecutivo de Giorgia Meloni a retirar la suspensión que decretó hace unos días del espacio Schengen con España.
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