Siempre queda alguien por caer del caballo. Esta semana le ha tocado el turno a algunos socialdemócratas, muy en particular a los españoles, tras comprobar que una de sus lideresas, la primera ministra danesa Mette Frederiksen, se sumaba entusiásticamente a su homóloga italiana, la muy conservadora Giorgia Meloni, para afirmar sin matices que los inmigrantes sin papeles cometen delitos violentos, narcotráfico y violencia sexual, y que por tanto cuanto menos se tarde en habilitar campos de internamiento fuera de las fronteras europeas para deportarlos en un plis plas mejor para todos.
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