Hace unas décadas, Zygmunt Bauman acuñó el término modernidad líquida para describir a una sociedad en la que sus estructuras cambiaban cada vez con mayor rapidez. Esa velocidad no ha dejado de aumentar. Los cambios se suceden de forma constante y afectan al funcionamiento de las sociedades. Esta situación, unida a la inmediatez digital, obliga a que los análisis de la actualidad respondan al mismo ritmo. En muchas ocasiones, la mayor perjudicada de esta coyuntura es la propia historia, y se acaba intentando entender los hechos, con escasa alusión al contexto histórico.
]]>
