Una decena de obreros aceleraban ayer la construcción de 118 nuevas nichos en el cementerio musulmán Sidi Embarek, a las afueras de Ceuta, para enterrar a los cadáveres recuperados tras el cruce masivo que nadie reclamará. Las autoridades locales han pedido que en un plazo de dos semanas la ampliación esté finalizada, aunque las inhumaciones podrían comenzar antes. Hasta ayer, ya había listas 38 tumbas de bloques de hormigón. Los cuerpos sin vida de subsaharianos rescatados, una veintena, serán sepultados en el otro cementerio ceutí, el de Santa Catalina, cristiano.
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