“Inmigración masiva”, “avalancha”, “ola”, “invasión” o “colapso” son mensajes que conviven en la actualidad sociopolítica. Sin embargo, las proyecciones mundiales advierten una caída universal de la fecundidad que reduciría, no solo el crecimiento de la población, sino el número de jóvenes que podrían incorporarse al mercado laboral y, eventualmente, optar por emigrar. “Aunque ahora parezca impensable, la inmigración no es infinita”, advierte el geógrafo Joaquín Recaño, para quien el presentismo, la idea de que el presente será para siempre, impide anticipar las previsiones de una España que tendrá escasez de mano de obra en una sociedad cada vez más envejecida.
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