Es la tercera semana que tengo que hablar de Ceuta y me gustaría no tener que volver a hacerlo en mucho tiempo. No porque no tenga qué decir de Ceuta, ciudad a la que he ido en varias ocasiones, sino porque sería síntoma de que la gravísima crisis que está viviendo esta ciudad se habría superado. Pero no. No es que no se haya hecho nada. Se ha hecho lo que se ha podido cuando las cosas se hacen tarde y mal y las circunstancias que había al principio se vuelven ya ingobernables.
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