Hasta ayer lunes, el Gobierno ha enviado al Congreso dos ministros por día, a razón de cuatro horas cada uno, un “monstruo parlamentario” que el presidente rematará en su comparecencia del jueves. A la altura del viernes, el portavoz de un grupo pequeño, sin respiro de sala en sala, exclamó que se dejase de repetir la versión oficial, so pena de incurrir en la tomadura de pelo de los presentes. Esa mañana, el titular de Asuntos Exteriores
no había mencionado el término marroqu í en sus primeros 45 minutos, ni el de Presidencia el jueves aludió al cese de la funcionaria que alertaba de los 45.000 camino de la frontera en la web de Seguridad Nacional, el único dato conocido hasta el 31 de julio.
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