En política no es posible aceptar la herencia a título de inventario. No queda otra que apechugar con el legado recibido. Una vez ungido presidente, uno pasa a ser responsable de todo aquello que suceda a partir de entonces. Cierto que puede distraerse al público durante un tiempo insistiendo en la irresponsabilidad de los predecesores. Pero es un argumento de mecha corta. Como una bengala lanzada al cielo.
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