Pretendían rodear el Congreso de los Diputados durante la votación de los dos decretos ley sobre vivienda, pero se tuvieron que conformar con ocupar solo una de las esquinas del edificio del Parlamento. El fuerte despliegue policial que blindó la Cámara Baja desde primera hora de la mañana de ayer, el temor a un desalojo si abandonaban la acampada y el anuncio de la negativa de Junts hicieron pinchar una protesta que pretendía ser multitudinaria. En torno a un millar de personas, que habían marchado desde la Puerta del Sol entre cánticos de “si pago el alquiler, no tengo para comer” y “los grandes tenedores, a los contenedores”, se concentraron para exigir la convalidación de los decretos. Constatado que su esfuerzo fue en vano, la concentración rompió a los gritos de “vergüenza, vergüenza” antes de volver a la plaza epicentro del movimiento indignado, donde seguirán “sin horizonte”.
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