Tras convocar las elecciones generales del 29-N, Pedro Sánchez admitió su disposición a explorar “todas las opciones” para poder ganar a las derechas tanto en el Congreso como en el Senado. El “acuerdo histórico” entre el PSOE y el Frente Amplio para concurrir en listas conjuntas a la Cámara Alta –bajo la denominación de Senado de Progreso– se anunció el pasado viernes justo antes de que a medianoche expirase el plazo para registrar coaliciones electorales. Y fue fruto de una negociación que discurrió bajo radar, con total secretismo, para evitar que el PP y Vox les imitasen e impidiesen así una mayoría progresista en el Senado.
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