La sociedad vasca, y sus representantes institucionales, se mueven entre la perplejidad por la virulencia de los disturbios del lunes en Bilbao y el temor a que puedan repetirse este fin de semana. Los altercados registrados tras la frustrada convocatoria del agitador Vito Quiles retrotraen a tiempos que se creían superados, aunque tanto la naturaleza de los incidentes como las reacciones que han suscitado apuntan a un fenómeno con ingredientes diferentes.
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