El Consejo extraordinario de ministros del Interior de la UE no fue el ajuste de cuentas que muchos anticipaban, sino un delicado ejercicio de equilibrio político. La reunión, solicitada por 22 Estados miembros a iniciativa de Italia y Dinamarca tras la crisis migratoria de Ceuta, concluyó con una declaración de principios, pero, como era previsible, sin decisiones concretas. Italia rebajó la tensión con el Gobierno de Pedro Sánchez, pero ahora propone que sea la UE quien lidere la relación con Marruecos para contener las acometidas migratorias en la frontera sur.
]]>
