Desde que comenzó la crisis de Ceuta, con la llegada de decenas de miles de inmigrantes por la frontera, se consolida una sensación difícil de ignorar: el miedo marca la agenda política. El miedo a lo que algunos califican de “invasión”, pero también el miedo de los gobiernos europeos al avance de las fuerzas populistas, con las imágenes de la ciudad autónoma inundando los informativos. Y, en medio, miles de personas que permanecen atrapadas en una situación humanitaria cada vez más grave, entre ellos muchos menores y, entre estos, muchas niñas en lamentable situación de inseguridad física.
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