Pedro Sánchez cerró el pasado mes de julio este “azaroso” curso político inmerso, como siempre, en la acelerada gestión de una sucesión sin fin de crisis sobrevenidas, de la nueva oleada de incendios del verano a la avalancha migratoria que sufrió Ceuta, con consecuencias diplomáticas para España, mientras las pesquisas judiciales y policiales siguen rondando a su entorno político y familiar. El presidente del Gobierno ha afrontado durante el paréntesis vacacional de agosto una abultada cartera repleta de deberes pendientes para septiembre.
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