Pedro Sánchez acudió ayer al Congreso de los Diputados con la imperiosa necesidad de recuperar la iniciativa y ganar algo de oxígeno político. Tras casi un mes de hermetismo e infructuoso control de daños por la crisis migratoria y humanitaria desatada en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio, el presidente del Gobierno insistió en desvincular a Rabat de la autoría del asalto. “No se puede concluir” que la entrada masiva estuviese diseñada por Marruecos, sostuvo, aunque admitió que se investigará si existió “inacción o incapacidad” de las autoridades del país vecino.
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