Entre las elecciones de Andalucía del pasado 17 de mayo y la imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, los partidos coaligados en Sumar levantaron el propósito de recomponerse para dar la vuelta a unas perspectivas de futuro en las que se ven arrastradas por la decadencia de la izquierda nacional frente a la derecha y la ultraderecha. Pero los presuntos casos de corrupción que afectan a los socialistas han impactado en este propósito, generando un problema: la necesidad de marcar distancia con los colegas de Gobierno, y una oportunidad: nutrirse de los votantes desencantados con el PSOE.
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