También un Papa puede inclinarse. León XIV lo hizo en la mañana de ayer “ante la dignidad de los migrantes”. Una dignidad que, recordó después, “no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”. No solo con palabras: inclinó su cuerpo en uno de los lugares donde la inmigración deja de ser un debate teórico y se convierte en una realidad hecha de rostros, sufrimiento y esperanza.
]]>
