Con el aval de la justicia europea a la amnistía, el secretario general de Junts, Jordi Turull, alzó una copa de cava el jueves ante la dirección del partido: “Que el próximo brindis, aquí o en la calle Mallorca, lo haga el president y los consellers”. Junts se ha acostumbrado a cambiar de sede pero se le atraganta la ausencia física del líder. Carles Puigdemont se sumó a la reunión por vía telemática, como Lluís Puig y Toni Comín, pero no se dejó ver en público. Se limitó a enfriar su regreso a Catalunya. La vuelta del líder de Junts es hoy el único comodín de la formación en un escenario preelectoral y con las encuestas en contra. Ser partido bisagra ya no suma y el efecto Puigdemont es una incógnita.
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