Cuando escribo este artículo, el ministro Óscar Puente hace 24 horas que no ha publicado un mensaje en X del que debería arrepentirse después, aunque no lo haga. No es que no haya seguido atizando a la presidenta madrileña, no, pero lo ha hecho sin escribir él las palabras. Solo retuitea las de otros, como si así fuera menos grave. Desde que el ministro de Transportes se sintió aludido por unas palabras de Isabel Díaz Ayuso en las que llamaba mamarracho a un dirigente socialista, Puente no ha hecho más que apretar el botón del odio de X. Al ministro le bastó que un periodista mal informado o convertido en pirómano político le dijera que Ayuso le había llamado mamarracho, para encender la mecha y llamarle de todo.
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