El regreso a Marruecos de “la práctica totalidad” de quienes entraron irregularmente en Ceuta, según resaltó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, no logró rebajar la tensión política que generó en Europa esta crisis migratoria. Lo que comenzó la noche del jueves como una reacción impulsiva del Gobierno de Giorgia Meloni, acabó convirtiéndose en una ofensiva política contra España respaldada por varios ejecutivos europeos, lo que provocó una contundente respuesta de Pedro Sánchez, que ayer visitó Ceuta y denunció “la violación y el ataque a la integridad territorial de España”.
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