José Luis Rodríguez Zapatero no ha sabido dar una explicación sobre porqué tenía guardadas en la caja fuerte de su despacho unas joyas valoradas, a priori, en 1,3 millones de euros, sin declarar. No ha sabido, no ha querido o sigue preparando la explicación pero lo cierto es que dijo que daría una rápida aclaración y no la ha dado. Hace un mes y medio, el juez que le investiga por presuntamente liderar una trama de tráfico de influencias, amplió su imputación por contrabando y delito fiscal para guardar una serie de alhajas sin declarar. A día de hoy no se sabe si fueron regalos de su época de presidente o compras en el mercado negro para hacer negocios. Ante su silencio, la Fiscalía Anticorrupción ha movido ficha para evitar que Zapatero se agarre a una posible prescripción de los delitos para no asumir la responsabilidad.
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