José Luis Rodríguez Zapatero ha echado cuentas tras su imputación por tráfico de influencias, organización criminal y hasta contrabando de joyas: ha respondido 300 preguntas en una comisión de investigación del Senado, otras 59 ante el juez y no “regateó” ninguna en su comparecencia en televisión de esta semana. El expresidente vende transparencia, pero sin datos ni explicaciones. Tampoco pide “actos de fe” en su inocencia, pero los espera. En dos meses, Zapatero ha perdido el aura de referente moral de la izquierda. La confianza no se impone, ni se compra ni se fabrica en televisión. Se inspira. Y la confianza que los socialistas depositaron en el expresidente se basaba en lo que es, o era, más que en lo que hizo en sus años al frente del Gobierno. ¿Qué es hoy Zapatero? Una piedra en el zapato, un elefante en la habitación…
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