La crisis migratoria desatada en Ceuta ha obligado al Gobierno a desplegar a buena parte del Gabinete para actuar sobre el terreno y contener el impacto de una emergencia sin precedentes. La estrategia de La Moncloa da prioridad a la gestión asistencial mientras mantiene en un segundo plano las tensiones diplomáticas con Marruecos y el pulso iniciado por socios europeos como Italia y Dinamarca, que ayer volvieron a reclamar una respuesta más restrictiva frente a lo que califican de “inmigración descontrolada”.
]]>
