Escribía ayer en estas páginas Joaquín Vera, los imprescindibles ojos de La Vanguardia en Ceuta, que los vecinos definen su ciudad como un polvorín a punto de estallar. También se suceden, más allá de lo que pueden confirmar y contar los periodistas, los múltiples testimonios directos en las redes de los propios ceutíes, insistiendo en la situación de hacinamiento, insalubridad e inseguridad que padecen en sus calles. En paralelo, se ha informado también del colapso de la ciudad en el ámbito de la justicia por el incremento de denuncias referidas a todo tipo de delitos –contra la propiedad, agresiones…– que vienen produciéndose desde la invasión del 30 y 31 de julio. Así las cosas, ya se ve que el término polvorín es acertado, pues refiere a algo tangible, aunque solo los que allí habitan o están desplazados puedan dar fe con conocimiento de causa. Los demás, desde la Península, vemos los toros desde la barrera.
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