De nuevo, los menores migrantes no acompañados, en el centro de la refriega política. El número de los niños y adolescentes que pululan por las calles de Ceuta desde que cruzaron la frontera en avalancha es una incógnita. Pero dos cifras pueden servir para calibrar la emergencia: la ciudad autónoma, a quien corresponde su tutela, tiene acogidos a distintos espacios a 1.376 menores, pero la Policía Nacional ha filiado a 2.168 chavales. Es decir, casi 800 migrantes que no llegan a los 18 años han sido identificados, pero no están aún bajo el paraguas de los servicios de acogida. Y a esos habría que sumar, los que siguen sin tan siquiera censar por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Mientras que cientos de menores vagan solos por las calles en condiciones insalubres y con la necesidad urgente de recibir tres comidas al día, el Gobierno y la oposición recrudecido el frente sobre su futuro –retorno o acogida– como si se tratase de una decisión colectiva.
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